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Deloitte y yo, talento y design thinking

Deloitte y yo, talento y design thinking

Estoy suscrita al blog de Deloitte y suelo seguir sus estudios sobre tendencias en empleo y talento que justo este mes se centran en cuestionar la teoría y la práctica entre lo que comunican los líderes en relación a su talento y lo que reflejan las carencias que tienen en realidad.

Con mismo título y parte del discurso, hace 2 años publiqué La paradoja del talento para comentar la contradicción que parece existir entre el discurso que nos decimos y lo que luego reflejan los hechos y cada vez con mejor precisión… los datos.

Interesante paradoja la que cuestiona a continuación Deloitte

The Industry 4.0 paradox_ Overcoming disconnects on the path to digital transformation736

...e interesante paradoja anticiparse a Deloitte…

http://b2talent.es/category/innovacion/

Elige en qué realidad vives

Elige en qué realidad vives

La jornada en The Place, el espacio de innovación experimental de The Valley, nos brindó la oportunidad de conocer las tecnologías inmersivas – excelente explicación en este artículo de Juanma Varo https://thevalley.es/blog/8-tecnologias-inmersivas-deberias-conocer/ –  y su aplicación práctica en los negocios a través de 3 ponencias de InMediaStudio, Acciona y Mc Graw Hill, tras las cuales pudimos explorar la tecnología y vivir la experiencia de primera mano.

Por otro lado, fue una invitación a la reflexión sobre el porqué de poner en marcha estas tecnologías haciendo frente al impacto bajísimo que producen algunos proyectos donde no se justifica el gasto que deriva de su aplicación. En esta línea, José Luis Navarro CEO de InMediaStudio intentó trasladar una visión más allá de su conocimiento tecnológico que alude a la perspectiva humanista donde el concepto de “human centricity” adquiere relevancia.

En palabras de José Luis: “La única razón de aplicar tecnología es generar emociones”; “hay que contarle al mundo que lo único que en breve nos va a diferenciar de las máquinas es el conocimiento de uno mismo desde el punto de vista emocional” por ello “necesitamos gente que analice quienes somos y de importancia a la esencia del ser humano”. Aunque lamentablemente no todos los asistentes compartían interés o podían entender la trascendencia de lo que estaba contando, expuso abiertamente su inquietud a la hora de afrontar proyectos de innovación bajo un trasfondo de física cuántica haciendo hincapié en conceptos como sincronía, equilibrio y movimiento, con lo que a mi ya me tuvo ganada desde el inicio.

No puedo estar más de acuerdo con la idea de que hay que hacer ver a las personas que la tecnología no es un enemigo que viene a quitarnos el empleo o que llevar un robot a un evento no sea considerado como un proyecto innovador. Además, no puedo estar más de acuerdo con el mensaje de que las personas deben actualizarse y evolucionar por si mismas estando convencidas que solo la parte emocional nos llevará a generar valor en las vidas y los negocios y, afortunadamente, aquí radica nuestra diferencia respecto al temido “robot”.

Tenemos que ser conscientes de la evolución exponencial de la tecnología y tratar de adaptar nuestro conocimiento y talento a las nuevas tendencias, por lo que no vale asentarse cómodamente en la visión tremendista de que no hay nada que hacer para evitar que algunos de nuestros empleos desaparezcan y empezar a poner en marcha un plan que nos sume al carro de la innovación y nos permita aportar valor de mano de la tecnología convirtiendo este argumento en la oportunidad que puede mejorar nuestra vida personal y profesional.

…Pero entender que tenemos la “capacidad de crear el futuro” es un reto no apto para quienes viven cómodamente anclados al pasado y sin interés hacia el cambio…

Este es justo el tipo de profesional contrario al “maker” que tienen una alta capacidad para crear e imaginar y que es el perfil que buscamos integrar en los proyectos con tecnologías inmersivas que suponen una nueva puerta para visualizar el mundo de manera diferente. Pasar del mundo físico al mundo digital a través de IoT, 3D, ciencia de datos o “mixed reality” se traduce en negocio y justifica la inversión en el desarrollo y aplicación de la tecnología.

Por ello no hay que cegarse por la tecnología si no apoya un beneficio claramente para el ser humano y hay que tratar de poner en conjunto la perspectiva tecnológica y humanista para que cualquier persona vea una posibilidad real de reciclarse y asuma sin miedos la llegada de una nueva realidad o de una manera diferente de estar en el mundo.

#Techieforlife by Sara

Imágenes en The Place explorando tecnologías inmersivas 10/07/18

De casa okupa a hub de emprendimiento

De casa okupa a hub de emprendimiento

En la carrera tuvimos asignaturas de psicología ambiental y psicología social o de grupos, pero siempre desde una visión teórica centrada en la investigación, que se aleja de la puesta en escena que emerge en el sistema laboral actual y, como buena estudiante, me lo aprendí solo para «soltarlo» en el examen porque carecía del sentido y la visión práctica que hubiese despertado mi interés. No se nos formó para entender cómo el espacio y su diseño interfieren en las relaciones profesionales y actualmente es clave para desarrollar proyectos de cultura laboral y poner en marcha comunidades colaborativas.

Fue tras regresar de Berlín cuando empecé a conectar aprendizaje e innovación con arquitectura y diseño para construir comunidades de talento apoyándome en el espacio.

De Berlín me traje ideas, emociones y experiencias de contacto con los espacios cargados de historia e historias individuales. Fue tras visitar algunas casas ocupas y edificios rehabilitados con otros finescomo fábricas o viejos cines transformados en espacios culturales– cuando intenté entender su aplicación en la enseñanza o incluso si podría ser una tendencia que marcase los negocios. Lejos de ser visionaria de algo, los espacios de emprendimiento en coworking, universidades y escuelas de negocios me han dado la razón a lo que por aquel entonces, a mi misma me sonaba como algo improbable y más bien loco. Estábamos en 2010 en medio de una de las crisis globales más acusadas que vivía nuestra economía y yo trabajaba como consultora de reclutamiento conviviendo a diario con cese de empresas, despidos y una durísima supervivencia que nos obligaba a competir para alcanzar objetivos.

La cultura laboral era objeto de los manuales corporativos y se desarrollaba desde departamentos de marketing y comunicación, por lo que a recursos humanos le quedaba bastante a desmano y, a los empleados… a años luz de representarles. Seguíamos obedeciendo a la estructura organizativa para construir ideas mientras que hoy en día hacemos justo todo lo contrario y son las mentes de las personas las que diseñan los entornos.

Sería un año después (como Responsable de Reclutamiento y employer branding de L´Oréal) cuando empezaría a darme cuenta de cómo en open space y espacios compartidos mejora el trabajo con clientes internos y se hace posible la convivencia de equipos multidisciplinares y muchas veces incluso multimarca. En el gran consumo, la marca blanca sentaría un antes y un después en las negociaciones comerciales y se tendría que arañar la cuota de mercado con algo más que el prestigio de la empresa, el análisis del punto de venta y la experiencia de compra se convertirían en las palancas a través de las cuales se lideraría el mercado y las experiencias de clientes se trasladarían a la sede en forma de proyectos experimentales para poder explorar el producto inmersos en el espacio. Las 29 marcas del grupo estaban formadas por equipos con personalidad propia y el lugar de trabajo y las salas de reuniones eran un reflejo. El marketing que como buena escuela te enseña L´Oréal, se trasladaba desde el punto de venta a los espacios de trabajo para provocar experiencias sensoriales que ayudaban a potenciar las historias de las marcas, sus valores y su life style. Y todo ello para mí era la clave del éxito en el reclutamiento.