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Herramientas de design thinking para detectar talento 

En el momento actual, estoy centrada en comprender el talento tecnológico tan escaso y tan necesitado para poner en marcha eso que llaman “digitalización” y a la que todos, sin excepción entre multinacionales pymes o startups, tendremos que hacer frente en este 2017. Y comprender un perfil con tanta complejidad y más aún, detectar si es el talento que necesitan nuestros clientes, me está llevando a desarrollar proyectos colaborativos y a poner en marcha evaluaciones utilizando, entre otras herramientas, design thinking.

Explicar la utilidad de estas técnicas innovadoras y su aporte en reclutamiento no es sencillo y genera cuanto menos desconcierto o se duda de su objetividad. Por ello, recurrir a la paradoja es una buena forma de combatir la incredulidad, porque como indica su definición «emplea expresiones que envuelven contradicción» lo que dificulta contrargumentar con ejemplos.

Paradójicamente, muchas mentes que se entienden científicas dudan del método que subyace al design thinking sin caer en la cuenta que el máximo exponente y científico por excelencia de todos los tiempos logró comprender el universo y crear la teoría de la relatividad a través de su particular forma de pensar en el mundo físico: Albert Einstein solía pensar visualmente y de esta manera logró resolver experimentos mentales sobre la complejidad del mundo.

Antecedentes en mi experiencia y contacto con herramientas de design thinking

I. Innovación inconsciente trabajando con grupos

Me licencie en psicología en una época en que la teoría cognitivo conductual era bastante popular en España, supongo que debido al desconocimiento de la neurociencia y su vertiente aplicada, la neuropsicología, que son corrientes actualmente emergentes pero fueron los años siguientes en consultoría especialista en reclutamiento, cuando investigue con gran interés (paradójico también si lo comparo con el poco interés que despertó en mi la asignatura) los fundamentos de la percepción la atención y la memoria, a través de la observación y evaluación en competencias de negocio. Y de ahí pasé a un proyecto profesional mucho más amplio donde empezó a asentarse mi visión sobre el talento atípico.

De nuevo cierta confrontación entre inquietudes personales y profesionales me han llevado a entender que el momento de máximo potencial creativo se produce en el campo cuántico el cual está más allá del tiempo y el espacio.

Entre medias, dos experiencias especialmente relevantes en educación; una de ellas, con el colectivo adulto de enfermos mentales (esquizofrenias, alzhéimer, trastornos psicóticos, retraso mental…) y otra con adolescentes procedentes de entornos desestructurados (exclusión social, maltrato, delincuencia…) donde adapté sin ser plenamente consciente, herramientas de design thinking y diseño centrado en el usuario.

II. Innovación consciente trabajando a nivel personal

No es mi formación académica ni mi experiencia profesional donde he experimentado la innovación y he diseñado las propuestas que considero más disruptivas, sino que éstas tienen lugar durante ese «escape cuántico» al que te desafía la vida y con mayor reto… la muerte.

Es por lo tanto desde una perspectiva múltiple – personal, profesional y social –  desde la que diseño herramientas para atraer y detectar talento atípico: aquel que muestra más allá de lo perceptible, que pone en marcha competencias y habilidades que generan un valor único en contacto con los otros (clientes, relaciones personales…) y que no solo son inusuales, sino que además envuelven cierta contradicción en relación al perfil profesional y su papel en entornos laborales en concreto en el nuevo mundo globalizado y digital (mundo V.U.C.A) en el que nos encontramos.

A Chino: el talento

 

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