Oye Sara, ¿a ti LinkedIn te funciona?

Es la pregunta a la que me enfrento casi a diario cuando cruzo con profesionales y clientes valoraciones sobre el empleo y el talento. Estamos ante una situación de desconfianza social, político y económica que está reflejándose en un cúmulo de propuestas que no se acaban por firmar, de negocios temerosos de invertir y de profesionales que no saben qué hacer para tomar un nuevo rumbo.

Yo creo que leemos mal el mundo y luego decimos que nos engaña, porque: ¿cuándo y quien dijo que LinkedIn era una plataforma de empleo? ¿cuándo y quién otorgó a LinkedIn el monopolio del conocimiento?

Efectivamente LinkedIn no funciona si su uso se limita a buscar empleo, generalmente porque las personas que lo hacen de esta manera, no tienen en mente una estrategia en el largo plazo y aparecen y desaparecen cada vez que buscan un nuevo reto, lo cual es un reflejo de un comportamiento digital “limitado”.

Otras personas han creído que con un buen diseño del perfil e incluso siendo el “rey del SEO” lo tenían todo hecho, sin embargo, lo que a priori era el escaparate de un curriculum profesional, está mutando hacia la expresión del talento profesional, y para que nos entendamos, el valor de un profesional con talento dependerá de la capacidad para hacerse notar y para hacerse valer, porque “saber y saberlo demostrar, es valer dos veces”.

Entonces: ¿para qué sirve LinkedIn?

Desde mi forma de entender el sector del empleo, está siendo una herramienta de información importantísima para tener el pulso del mercado y conocer información actualizada sobre tendencias laborales, empleos o clientes, pero un objetivo de encontrar trabajo o hacer negocios te requerirá “estar y demostrar” en otros entornos.

Esto cambia considerablemente el cómo nos involucramos con nuestro desarrollo, que nuevas habilidades necesitamos para estar al alza en los negocios y qué otras herramientas pueden ser de utilidad para vender nuestro valor competitivo y estar por encima de la media del sector.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no saben leer ni escribir, sino los que no pueden aprender, volver a aprender y desaprender”. Alvin Toffler (futurista y escritor)

Los nuevos modelos de negocio se están configurando en torno al trabajo por cuenta propia y en torno a tener equipos más ágiles, distribuidos, trabajar en remoto y escalar hacia arriba y hacia abajo para responder al cambio. Si embargo, estas habilidades necesarias para el futuro no se están teniendo en cuenta en los itinerarios formativos, ni las empresas están sabiendo reciclar a sus trabajadores bajo dichas nuevas competencias. Derivado de esto la “brecha de talento” está creciendo y presionando para que la tecnología acelere la robótica y la automatización, consiguiendo suplir así los nuevos roles.

Desde mi punto de vista, hoy es más importante detenerse en conocer el tipo de competencias que demandará mi trabajo y cómo voy a mantenerme competitivo, dejando de lado el curriculum y pasando a la era del conocimiento.

Si hoy manda la codificación y programar es el aprendizaje que debería estar integrando la escuela como asignatura fundamental, en breve vamos a estar hablando del nuevo “Reskilling” que vendrá empujado por la inteligencia artificial y habilidades como la curiosidad, la disrupción, la pasión, el pensamiento crítico, la imaginación o la creatividad serán las más demandadas para los nuevos trabajos.

Y la verdad, si LinkedIn servirá para reflejarlas…me genera serias dudas.

Tomar responsabilidad sobre tu reciclaje reside en saber qué propuestas formativas son de valor y se ajustan a estas nuevas necesidades. En lo que llevamos de mes he tenido la oportunidad de valorar algunas de ellas, enfocadas a la formación, el networking y los eventos de calidad y que recomiendo y podéis ampliar a través de estos enlaces:

Conclusión: para aprender, desaprende… o también lee un buen libro. ¡Feliz día del libro! by Sara

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Miguel de Cervantes.