El equipo es un valor fundamental para el éxito de una start-up y estar dispuesto a ir más allá de lo que sabemos que en otras empresas funciona, es un reto para los responsables del Talento y la Cultura en estos nuevos negocios.

Entender la importancia de situar al cliente en el centro de la estrategia del negocio, ha evolucionado hacia un concepto centrado en el empleado a través del cual muchos clientes perciben mayor excelencia en su partnership, ya que cuando una empresa es capaz de priorizar y dar importancia a las necesidades y motivaciones de sus colaboradores, esto se refleja en la satisfacción y la valoración de sus clientes.

En una start-up la estrategia de employee centricity “viene de serie” para ser competitiva desde el mismo planteamiento de la oferta de trabajo, motivo por el cual no aporta un valor diferencial en la percepción del cliente.

Sin embargo, si el mismo principio lo aplicamos en el equipo, esto es, si consideramos “al equipo como corazón del negocio” no solo mejora la relación y percepción de los clientes, sino que es una ventaja respecto a los competidores y es una máxima para diseñar equipos de alto rendimiento, capaces de transformar las organizaciones en exponenciales.

Y es que por muy disruptivas e innovadoras que sean las ideas que originaron los negocios de mayor éxito y rentabilidad, la supervivencia y el liderato de estas empresas se debe al compromiso con el propósito que cada una de las personas asume de forma individual al incorporarse al negocio, el cual se mantiene y afianza en la medida en la que el equipo es capaz de sustentarlo y arraigarlo construyendo una cultura única en la empresa.

La evolución de las políticas de gestión de personas en modelos de negocio de startups, deben poner en valor al equipo por encima de sus individualidades, tanto para ganar a su competencia, como para “ganarse” a sus clientes. 

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